La mirada

 

La mirada es mi pincel en tu cuerpo,

me pierdo en tu pecho,

en la cadera,

en el huerto de la vida,

donde principia el Verbo y acaba el tiempo.

 

La mirada, talismán del alma cuando enamorada exhala esa forma de ser extraña,

turba al penetrar en la faz,

buscando más allá, en tu propia entraña,

es a veces insolente, o resplandeciente al ser cautivada.

 

Habla la mirada con lenguaje personal,

 y al tiempo, tan universal que sin decir nada todo lo proclama,

haciendo de lo no dicho una expresión clara, una pública parrafada. 

 

Puede tener tantas caras como quieras al mirar

o al admirarla,  ya que solo tiene el limite de tu propia anima,

de tu saber o querer entregarla

y al fin, al morir, se vidria para acabar su compaña.